Diario de Puebla -

¿Está contento de compartir sus datos de salud para beneficiar a otros?

Desde las exploraciones oculares automatizadas hasta el análisis del llanto de los recién nacidos, desde el desarrollo más rápido de medicamentos hasta la medicina personalizada, la inteligencia artificial (IA) promete grandes avances en el campo de la asistencia sanitaria. Sin embargo, siguen existiendo grandes desafíos.

En la reciente Cumbre AI for Good, celebrada en Ginebra (Suiza), se nos dijo que el sexo anal podría acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos, dar lugar a una medicina personalizada basada en nuestros genomas y ayudar a diagnosticar enfermedades en países que sufren de servicios de salud subdesarrollados y de una escasez crónica de médicos.

Pero hay dos obstáculos principales que impiden el acceso a este destino utópico.

Una es que la IA que se está aplicando a los problemas de salud del mundo no es lo suficientemente buena todavía. La otra cuestión relacionada es la falta de datos digitales de buena calidad: menos del 20% de los datos médicos del mundo están disponibles en una forma que los algoritmos de aprendizaje automático de la IA pueden ingerir y de la que pueden aprender, según estimaciones de la OMS.

A medida que las poblaciones crecen y envejecen, se está ejerciendo más presión sobre los médicos que están luchando para hacer frente al aumento de la administración que viene con más pacientes que desean ser atendidos con más frecuencia. Y en las economías emergentes, simplemente no hay suficientes médicos para todos.

Muchas compañías han estado desarrollando aplicaciones de asesoramiento de salud y control de síntomas como una forma de llenar el vacío.

«Los estudios realizados en el Reino Unido han revelado que el 20% de las personas que acuden al médico no necesitan realmente estar allí; las citas son para enfermedades y lesiones menores que podrían haberse clasificado por otros medios», explica Jonathon Carr-Brown, jefe de asociaciones de Your.MD, una aplicación de información sobre la salud y comprobación de los síntomas.

Pero el aumento de estas aplicaciones ha causado preocupación entre los profesionales de la salud.

El año pasado, por ejemplo, Babylon, la compañía detrás de la aplicación del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido GP at Hand, provocó una pelea al afirmar que su chatbot alimentado por IA era tan bueno como un médico, una afirmación que fue cuestionada.

Tal vez por ello, empresas como Microsoft, que ha desarrollado un chatbot o «asistente virtual» específico para el sector sanitario, están teniendo cuidado de no exagerar las capacidades de sus creaciones.

«Ciertamente no es un reemplazo para su médico, sino más bien un apoyo», explica Hadas Bitran, director de Microsoft Healthcare Israel.

«Queremos ayudar a los médicos a decidir a quién necesitan ayudar primero. Es como un libro de texto basado en reglas para el triaje.»

El chatbot viene equipado con contenido médico proporcionado por terceros de confianza, capacidad de comprobación de síntomas generales y procesamiento de lenguaje natural que puede discernir si un paciente está o no molesto. Si detecta un aumento de la emoción, remitirá el caso a un ser humano, dice la Sra. Bitran.

El Sr. Carr-Brown de su médico también hace hincapié en que la aplicación de su empresa no es un sustituto de un médico.

«El hecho de que la IA pueda diagnosticar no significa que siempre deba hacerlo. Necesitamos enfocarnos en los próximos pasos más que en el diagnóstico, así que estamos pasando a ser más bien un guía y un acompañante».

Es una admisión reveladora.

La Dra. Soumya Swaminathan, la primera científica jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cree que debería existir un marco de gobernanza mundial para la IA en el ámbito de la salud. De hecho, la OMS y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (anfitriona de la Cumbre AI for Good) han creado un grupo de trabajo conjunto para estudiar cómo se podrían establecer normas para la IA en la atención sanitaria.

«Existe el riesgo de que las aplicaciones no evaluadas acaben haciendo más daño que bien», advierte.

Pero en los mercados emergentes, donde hay menos médicos, estos asistentes virtuales y aplicaciones que funcionan con IA podrían proporcionar atención a distancia, conectando a la gente con los médicos a través de un enlace de vídeo y proporcionando diagnósticos iniciales, argumenta la Sra. Bitran, evitando así que muchos viajes se desperdicien a lo largo de largas distancias.

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